SANTOS IGUALES A LOS APÓSTOLES E ILUMINADORES DE LOS ESLAVOS, CIRILO Y METODIO
- monasteriodelasant6
- 11 may
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conmemorados el 11 de mayo.

Los Santos Cirilo y Metodio (gr. Άγιοι Κύριλλος και Μεθόδιος, ru. Святые Кирилл и Мефодий), Iguales a los Apóstoles e Iluminadores de los eslavos (gr. φωτιστές των σλάβων, ru. просветители славян), provenían de una familia ilustre y piadosa que moraba la ciudad griega de Tesalónica. San Metodio era el mayor de siete hermanos, mientras que san Constantino (que recibiría el nombre de Cirilo en la tonsura monástica) era el menor. En un principio, san Metodio sirvió en el ejército y gobernó de uno de los principados eslavos dependientes del imperio bizantino, probablemente Bulgaria, lo que lo permitió aprender la lengua eslava. Tras habitar allí durante unos diez años, san Metodio recibió la tonsura monástica en uno de los Monasterios del Monte Olimpo (Asia Menor).
San Constantino se distinguió por su gran aptitud y estudió con el emperador Miguel bajo la instrucción de los mejores maestros de Constantinopla, entre ellos san Focio, futuro Patriarca de Constantinopla (06 de febrero).
San Constantino estudió todas las ciencias de su tiempo y dominaba varios idiomas. También estudió las obras de san Gregorio el Teólogo. Debido a su astuta mente y su intelecto penetrante, a san Constantino se lo llamaba “Filósofo”. Al completar su formación, fue ordenado presbítero y nombrado conservador de la biblioteca patriarcal de Santa Sofía. Pronto abandonó la capital y se retiró en secreto a un Monasterio.
Descubierto allí, regresó a Constantinopla, donde fue nombrado profesor de filosofía. La sabiduría y la fe del joven Constantino eran tan grandes que venció en un debate a Ananías, líder de los heréticos iconoclastas. Tras dicha victoria, el emperador lo envió a debatir en torno a la Santísima Trinidad con los sarracenos, y nuevamente salió triunfante. A su retorno, san Constantino fue a visitar a su hermano san Metodio en el Olimpo, donde dedicó su tiempo a la oración constante y a la lectura de las obras de los Santos Padres.
El emperador pronto convocó a ambos hermanos y los envió a predicar el Evangelio a los jázaros. En su camino, se detuvieron en la ciudad de Korsun, preparándose para su labor misionera. Allí, los Santos hermanos descubrieron milagrosamente las reliquias del Hieromártir Clemente, Papa de Roma (25 de noviembre).
En Korsun, san Constantino encontró un Evangelio y un Salterio escritos en caracteres eslavos, y a un hombre que hablaba eslavo, de quien aprendió a leer y hablar la lengua. Después, los Santos hermanos se dirigieron a los jázaros, donde ganaron un debate con judíos y musulmanes predicando el Evangelio.
De regreso a casa, los hermanos volvieron a visitar Korsun y, tomando las reliquias de san Clemente, regresaron a Constantinopla. San Constantino permaneció en la capital, pero san Metodio fue nombrado Abad del pequeño Monasterio de Polychrono (gr. Μονή Πολύχρονου), vecino al monte Olimpo, donde vivió una vida de ascetismo como antes. Pronto arribaron mensajeros del príncipe moravo Rostislav, presionado por los obispos alemanes, ante el emperador, con la petición de enviar maestros a Moravia que pudieran predicar en lengua eslava. El emperador mandó llamar a san Constantino y le dijo: “Debes ir allí, pero será mejor que nadie se entere”.
San Constantino se preparó para la nueva tarea con ayuno y oración. Con la ayuda de su hermano san Metodio y los discípulos Gorazd, Clemente, Sabas, Nahúm y Angelyar, ideó un alfabeto eslavo y tradujo al eslavo los libros necesarios para la celebración de los servicios divinos: el Evangelio, las Epístolas, el Salterio y las Divinas Liturgias. Ésto ocurrió en el año 863.
Tras completar la traducción, los Santos hermanos partieron hacia Moravia, donde fueron recibidos con grandes honores y comenzaron a oficiar los servicios en lengua eslava. Ésto despertó la hostilidad de los obispos alemanes, que celebraban los servicios divinos en las iglesias moravas en latín. Se rebelaron contra los Santos hermanos, convencidos de que los servicios divinos debían celebrarse en uno de tres idiomas: hebreo, griego o latín.
San Constantino dijo: «Solo reconocéis tres idiomas en los que Dios puede ser glorificado. Pero David cantó: “Alabad al Señor, naciones todas; pueblos todos, alabadle” (Sal 116/117:1). Y el Evangelio de san Mateo (28:18) dice: “Id, y haced discípulos a todas las naciones”.». Los obispos alemanes se sintieron humillados, pero se llenaron de resentimiento y presentaron una queja ante Roma.
Los Santos hermanos fueron convocados a Roma para arribar a una resolución sobre éste asunto. Llevando consigo las reliquias de san Clemente, los Santos Constantino y Metodio partieron hacia Roma. Sabiendo que los Santos hermanos llevaban consigo estas reliquias, el papa Adriano los recibió en el camino con su clero. Los Santos hermanos fueron recibidos con honores; el Papa autorizó la celebración de los servicios divinos en eslavo y ordenó que los libros traducidos por los hermanos se dispusieran en las iglesias latinas, así como que se celebrara la Liturgia en eslavo.
En Roma, san Constantino enfermó y el Señor lo reveló su inminente dormición. Fue tonsurado con el nombre de Cirilo. El día 14 de febrero del año 869, cincuenta días después de recibir el esquema monástico, san Cirilo durmió en el Señor a la edad de cuarenta y dos años.
San Cirilo encomendó a su hermano san Metodio que continuara con su labor de iluminar a los pueblos eslavos con la luz de la verdadera fe. San Metodio suplicó al Papa que enviara el cuerpo de su hermano para ser sepultado en su tierra natal, pero el Papa ordenó que las reliquias de san Cirilo se dispusieran en la iglesia de san Clemente, donde comenzaron a obrar milagros.
Tras el reposo de san Cirilo, el Papa envió a san Metodio a Panonia, después de consagrarlo Arzobispo de Moravia y Panonia en el antiguo trono de san Andrónico (30 de julio). En Panonia, san Metodio y sus discípulos continuaron distribuyendo Libros Litúrgicos escritos en eslavo. Ésto volvió a provocar la ira de los obispos alemanes, quienes aprehendieron y juzgaron a san Metodio, quien fue enviado encadenado a Suabia, donde sufrió grandes tormentos por dos años y medio.
Tras ser liberado por orden del Papa Juan VIII de Roma y restituido a su arquidiócesis, san Metodio continuó predicando el Evangelio entre los eslavos. Bautizó al príncipe checo Borivoi y a su esposa Ludmila (16 de septiembre), así como a uno de los príncipes polacos. Los obispos alemanes persiguieron al Santo por tercera vez, porque no aceptaba la errónea doctrina sobre la procesión del Espíritu Santo del Padre y del Hijo. San Metodio fue convocado a Roma, pero se justificó ante el Papa, preservando la doctrina ortodoxa en su pureza, y fue enviado nuevamente a Velehrad, la capital de Moravia.
Allí, durante los últimos años de su vida, san Metodio, con la ayuda de dos de sus antiguos discípulos, tradujo el Antiguo Testamento entero al eslavo, a excepción del Libro de los Macabeos, e incluso el Nomocanon (gr. Νομοκανών, Regla de los Santos Padres) y el Paterikón (Libro de los Santos Padres).
Presintiendo la proximidad de su partida hacia el Señor, san Metodio designó a uno de sus discípulos, Gorazd, como digno sucesor. El Santo Obispo predijo el día de su dormición y descansó el día 06 de abril del año 885, casi a la edad de sesenta años. Las exequias del Santo se celebraron en tres idiomas: eslavo, griego y latín. Fue sepultado en la catedral de Velehrad.
REFERENCIAS
Orthodox Church in America. (2026). Equals of the Apostles and Teachers of the Slavs, Cyril and Methodius. New York, Estados Unidos: OCA.





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