
SANTOS MISTERIOS
Nada más entrar os despojasteis de la túnica. Y esto era una imagen de que os despojabais del hombre viejo, junto con sus obras. Una vez despojados, estabais desnudos, imitando también en esto a Cristo, al que desnudaron en la cruz; con su desnudez despojó a los principados y potestades, y triunfó públicamente en la cruz.
San Cirilo de Jerusalén

SANTO BAUTISMO

«Confieso un solo bautismo para la remisión de los pecados.»
Entre los Santos Misterios de la Iglesia de Cristo el Santo Bautismo guarda el sitio primero, toda vez que significa la apertura de la Puerta de la Gracia para todo devoto seguidor de nuestro Señor Jesús Cristo.
SANTA CRISMACIÓN

«Y fueron todos llenos del Espíritu Santo...»
(Hechos de los Apóstoles 2:4)
El Misterio de la Santa Crismación entraña la culminación del acto de unión entre el devoto confesante de Cristo y Su Santa Iglesia; más aún, es el Sello del Don del Espíritu Santo para el crecimiento y fortalecimiento en la Gracia.
SANTA EUCARISTÍA

«Haced ésto en memoria de mí...»
(Evangelio según San Lucas 22:19)
En y a través del Santo Misterio de la Eucaristía aquel que participa dignamente de los Dones transmutados por el Santo Espíritu participa juntamente de los Preciosos Cuerpo y Sangre de nuestro Señor Jesús Cristo.
SANTA CONFESIÓN

«Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores, al arrepentimiento.»
(Evangelio según San Mateo 9:13)
Merced al Santo Misterio de la Confesión, o del Arrepentimiento, portando corazón contrito y humillado, el ser humano es sanado de toda enfermedad del espíritu.
SANTO MATRIMONIO

«Mi amado es mío, y yo suya...»
(Cantar de los Cantares 2:16)
Ciertamente, Cristo está presente en medio de aquellos que se coronan en medio del Misterio del Santo Matrimonio. He aquí el icono visible del casamiento de nuestro Señor y Su Santa Iglesia.
SANTA UNCIÓN

«Fue movido a misericordia; y acercándose, vendó sus heridas, echándoles aceite y vino.»
(Evangelio según San Lucas 10:33-34)
El Misterio de la Santa Unción supone el rito por el cual, a través de la unción del cuerpo de los enfermos con el Santo Óleo, la Iglesia invoca la Gracia del Médico Celeste, Quien dispensa y Es ─en Sí Mismo─ la Salvación de Dios.
