CONMEMORACIÓN DEL GRAN TERREMOTO DEL AÑO 447 EN CONSTANTINOPLA
conmemorado el 25 de septiembre.

Durante el reinado del emperador Teodosio (gr. Θεοδόσιος, ru. Феодосий) II el Joven (408-450), el Dios todo bondadoso permitió, por el juicio que Él conoce, dar plena seguridad a la humanidad; primero, de la común resurrección de todos en los últimos días (lo dicho probablemente se refiere al Milagro de los Siete Jóvenes de Éfeso, conmemorado el día 04 del mes de agosto, quienes despertaron de su largo sueño durante el reinado del emperador Teodosio II el Joven), y segundo, de cómo debemos entonar alabanzas correctamente a Dios.
Por tal razón permitió un terrible terremoto, y por temor a éste terremoto el entero pueblo de Constantinopla, junto con el emperador y el Santísimo Patriarca Proclo, así como todo el clero, se encontraron juntos afuera en el campo e hicieron letanías.
En aquel tiempo germinó la herejía de los “teopasquitas” a instigación del diablo, quien, sirviéndose de Pedro de Antioquía, quien rechazara el Cuarto Sínodo Ecuménico del año 451, y fuera Patriarca de Antioquía (471-488), añadió al Himno Trisagio o Tres Veces Santo, las palabras “Quien fue crucificado por nosotros”. Se debe mencionar que éste impuso tal adición como prueba a todos en su patriarcado, anatematizando a quienes se rehusaron a aceptarlo. Dicha añadidura dedicaría el Himno a Cristo, en vez de a la Santísima Trinidad, como está en Isaías 6:3, y pone de realce la enseñanza teopasquita (palabra proveniente del griego θεός, lit. “Dios”, y πάσχειν, lit. “sufrir”) que propugna que la naturaleza divina de Cristo también sufrió en la crucifixión, lo cual es herético, diciendo: “Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, que fue crucificado por nosotros, ten piedad de nosotros”. Tal doctrina fue condenada oficialmente en el quinto y sexto sínodos ecuménicos. De ahí, el milagro que se cuenta aquí, acaecido en el año 447, año anterior a la controversia, debe haber sido visto como una advertencia para que no se afianzara la predicha adición.
Así, en medio del gran terremoto, de pronto, a la hora tercia, es decir, a las 09:00, un niño fue arrebatado delante de todos los presentes en el aire. Después de acontecido el milagro, el sitio donde el niño fuera arrebatado, se conocería como “Psomatheia”, que quiere decir “levantamiento divino”. Mientras todos contemplaban ésta extraña ocurrencia, con temor y asombro, clamaron por largo tiempo: “Señor, ten piedad”, y luego una vez más el niño fue descendido por una nube, y en voz alta reveló a todos que el coro de Ángeles atribuye el Himno de Trisagio a la Trinidad Santísima sin la adición “Quien fue crucificado por nosotros”, diciendo: “Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten piedad de nosotros”. Y el niño, inmediatamente después de decir éstas cosas, entregó su alma en las manos de Dios, y el terremoto cesó de inmediato.
Después de obrado el milagro, la emperatriz Pulquería (10 de septiembre) y el emperador Teodosio II el Joven emitieron un edicto para que éste himno se cantara en todas las iglesias.
Además, los Santos Padres del IV Sínodo Ecuménico del año 451 entonaron el Himno Trisagio después de la proclamación de la Verdadera Fe, y desde entonces se ha convertido en una oración común y querida por todos los fieles cristianos ortodoxos.
REFERENCIAS
La Ortodoxia es la Verdad. (2026). Conmemoración del Gran Terremoto de 447 y el Arrebatamiento del Niño en el Aire. Atenas, Grecia: https://laortodoxiaeslaverdad.blogspot.com





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