SAN MARCOS EL NOBLE, CONFESOR Y ARZOBISPO DE ÉFESO
- monasteriodelasant6
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conmemorado el 19 de enero.

San Marcos, el Noble (gr. Άγιος Μάρκος ο Ευγενικός), Arzobispo de Éfeso, nació en el año 1392 de padres piadosos y fieles: Geórgios, su padre, era presidente del tribunal, Diácono además de ostentar otras importantes posiciones del ámbito judicial y eclesiástico (i. e. “sacelario”, gr. Σακελλάριος, un oficial del imperio romano de oriente obrador de funciones administrativas y financieras), y su madre María, hija de un respetado médico de nombre Lucas. Tenía un hermano menor llamado Juan (gr. Ιωάννης).
Merced a sus dones espirituales, realizó con brillantez estudios filosóficos y teológicos. Aprendió de los maestros más notables de su época, Juan “Jortasmeno”, quien después pasaría a ser Ignacio Obispo de Silibría, y el matemático y filósofo Jorge Yemistó Plízona. De entre sus compañeros destacaba el que después sería su implacable adversario Basilio Besarón, cardenal que defendía la unión entre las Iglesias Ortodoxa y Católica Romana.
Enseñó en la escuela de su padre y más tarde, después de su dormición, le sucedió en la profesión docente. Se distinguió como un maestro de la retórica, y de entre sus alumnos, quienes más tarde serían reconocidos personajes; Jorge Genadios Sjolarios, (el primer Patriarca después de la caída de la ciudad), Teodoro Agaliano, subsiguiente patriarca, después de la caída de la ciudad, Teófanes Metropolita de Midía y su hermano Juan.
A los 25 años de edad decidió hacerse monje, partiendo hacia un monasterio en las Islas Príncipe (gr. Πριγκηπόνησα). Allí es puesto bajo la supervisión espiritual de un virtuoso monje, el padre Simeón, quien le tonsura como monje, cambiando su antiguo nombre de Emanuel (que significa «Dios con nosotros») por el de Marcos.
Posteriormente partió de dichas islas y se dirigió al Monasterio de Magkánoν (gr. Μαγκάνων), donde fue ordenado presbítero. En el año 1436 es ascendido de la clerecía al puesto de Arzobispo de Éfeso.
Siguió al emperador Juan Paleólogo a Ferrara y Florencia, donde tuvo lugar un sínodo para la unión de la Iglesia de Oriente y Occidente. Allí, Marcos se convirtió en el más cálido y sólido defensor de la Ortodoxia, negándose a firmar el acuerdo de la falsa unión, de modo que cuando el Papa Eugenio IV (1431-1447) se enteró de su decisión, dijo: “Marcos no firmó, entonces nada hicimos” (gr. “Μᾶρκος οὐχ ὑπέγραψε, λοιπὸν ἐποιήσαμεν οὐδέν”).
Después de la unión bajo traición de Ferrara-Florencia, los bizantinos salieron de Italia. El emperador recibió a san Marcos en la nave imperial. Después de un viaje de tres meses y medio, finalmente llegaron a Constantinopla.
Allí la gente guardaba sentimientos hostiles hacia los que firmaron el decreto (fue firmado por ciento quince latinos y solo por treinta y tres griegos), pero dieron la bienvenida con honores a san Marcos, tal como hace referencia el difamador obispo grecolatino de “Metone”, Juan Plusiadinós (gr. Ιωάννης Πλουσιαδηνός), obispo de Metone (gr. Μεθώνης): “Éfeso vio a la multitud cómo glorificaba al no firmante y arrodillarse ante él, exactamente del mismo modo en que lo hacían ante Moisés y Aarón, honrándolo y llamándolo Santo” (PG 159, 992).
El día 04 del mes de mayo del año 1449, san Marcos se vio obligado a escapar de Constantinopla porque peligraba su vida, yendo a Éfeso, que en aquel tiempo estaba bajo el poder de los turcos. Allí, tras cuidar por un tiempo breve de su comunidad, se vio nuevamente obligado a huir, ahora de Éfeso, amenazado por los turcos y por los Unionistas (también llamados Unitas) o defensores de la unidad de “todas las iglesias”. Se dispuso a dirigirse en barco al Monte Athos, para pasar allí el resto de sus días. Pero cuando el barco hizo parada en Lemnos, el Santo fue reconocido y enseguida le aprehendieron bajo mandato imperial y fue aprisionado allí durante dos años. Durante su encarcelamiento sufrió grandemente. Escribió una carta al Hieromonje Teófano de Eubea, exponiéndole lo necesario de la lucha por la verdad.
Desde Lemnos, el Santo envió su célebre epístola circular a todos los cristianos ortodoxos. Con ella pide el control estricto de los “ortodoxos” que han aceptado la unión y con pruebas irrefutables demuestran que los latinos son innovadores y por eso dice: “como herejes, les hemos rechazado, y es por eso que de ellos nos hemos separado”. Pide a los creyentes que eviten a los unionistas porque son pseudoapóstoles y obran con fraudulencia.
Tras su liberación, san Marcos no pudo viajar al Monte Athos debido a su enfermedad, y regresó a Constantinopla, donde fue recibido con honores como Santo y Confesor. Desde el Monasterio de San Jorge de Magganon, el joven y venerable confesor se centró en la pugna contra los unionistas, escribiendo cartas a monjes y clérigos, dándoles coraje para mantener la fe correcta y no colaborar con los unionistas.
Las persecuciones, los agotamientos y las presiones empeoraron el estado de salud de san Marcos y el día 23 de junio de 1444, tras haber llamado junto a él a sus hijos espirituales y haber encargado a Jorge Scholarios el liderazgo de la lucha contra la oposición, durmió en el Señor a la edad de 52 años.
REFERENCIAS
La Ortodoxia es la Verdad. (2026). San Marcos de Éfeso “el Amable”, el Confesor. Atenas, Grecia: https://laortodoxiaeslaverdad.blogspot.com





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