SANTA MARCELINA, HERMANA DE SAN AMBROSIO, OBISPO DE MILÁN
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- 17 jul
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conmemorada el 17 de julio.

Santa Marcelina nació en Trier de Galia alrededor del año 330 en el seno de una familia cristiana romana. Su padre se desempeñó como prefecto pretoriano de la Galia. Hermana de Ambrosio de Milán, era la mayor de sus dos hermanos. Hacia el año 354 descansó Ambrosio, el padre, tras lo cual la familia se mudó a Roma. Parece que después del reposo de sus padres, Marcelina asumió la responsabilidad de la crianza de sus hermanos menores, Ambrosio y Sátiro.
Como hermana mayor de su familia, se propuso transmitir a sus hermanos menores el “deseo no de expresar sus virtudes, sino de volverse verdaderamente virtuosos”.
Les enseñó que la nobleza de sangre no puede realzar el mérito ni hacer más ilustres a los hombres a menos que lo desprecien; y que el saber es un crimen y una locura imperdonables, si por medio de él un hombre deseara conocer todo lo que hay en el cielo y en la tierra excepto a él mismo; porque con el verdadero conocimiento de nosotros mismos, deben comenzar y terminar todos nuestros estudios, si deseamos hacerlos en algún grado ventajosos para nosotros.
Se dedicó a la práctica de la piedad y el ascetismo, y fue tonsurada monja por el Papa Liberio en la Catedral de San Pedro el día de la Natividad del año 352.
El Papa, en un breve discurso, la exhortó con frecuencia a amar solamente al Señor Jesús Cristo, la casta esposa de su alma, vivir en continua abstinencia, mortificación, silencio y oración, y comportarse siempre en la iglesia con el mayor respeto y expectación. Le mencionó la página de Alejandro Magno, quien, por temor a perturbar la solemnidad de un sacrificio pagano al sacudirle la mano un trozo de cera derretida que había caído sobre ella, dejó que le quemara hasta los huesos.
En su práctica, Santa Marcelina, fue más allá de todo ésto. Ayunaba todos los días hasta la tarde y a veces pasaba días enteros sin tomar alimento, bebiendo solo agua. Ella nunca se acostó a descansar hasta que estaba completamente abrumada por el sueño. La mayor parte del día y la noche la dedicaba a la oración, a la lectura piadosa y a las lágrimas de amor divino y compunción.
San Ambrosio la aconsejó en el declive de su vida que moderara sus austeridades, pero que redoblara siempre su fervor en el llanto y la santa oración, sobre todo recitando a menudo los Salmos, el Padre Nuestro y también el Credo, que él llamaba el sello de un santo cristiano y el guardián de nuestro corazón.
Permaneció en Roma después de la muerte de su madre, viviendo no en un convento sino en una casa privada con una virgen de fe ferviente, fiel compañera de todos sus santos ejercicios.
Después de que san Ambrosio se consagró como Obispo de Milán en el año 374, convocó a su hermana y encontró en ella una asistente entusiasta para fomentar y extender la vida ascética entre las doncellas de Milán.
San Ambrosio dedicó su obra sobre la virginidad, escrita en el año 377, a ella. Se han conservado dos cartas de Ambrosio a su hermana Marcelina (Cartas 20 y 22). Paulino el Diácono, quien escribió una biografía de san Ambrosio a petición del Bendito Agustín de Hipona, se enteró de los detalles de la vida de Ambrosio a través de Marcelina.
Santa Marcelina vivió un año más que su hermano, durmiendo en el Señor en el año 398. Venerada como Santa, fue enterrada en la cripta bajo el altar de la Basílica Ambrosiana de Milán.
REFERENCIAS
La Ortodoxia es la Verdad. (2026). Santa Marcelina, hermana de San Ambrosio de Milán. Atenas, Grecia: https://laortodoxiaeslaverdad.blogspot.com





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