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VENERABLE NICÉFORO EL ASCETA DEL MONTE ATHOS

conmemorado el 04 de mayo.


El Venerable Nicéforo, el Asceta del Monte Athos (gr. Όσιος Νικηφόρος ο εν Άθω ασκήσας), conocido, así mismo, como Nicéforo el Monje o el Hesicasta, nos es dado a conocer por la vida de nuestro Venerable Padre, san Gregorio Palamás, Arzobispo de Tesalónica, quien tuvo al Venerable Nicéforo como maestro y guía. Según san Gregorio, él era “un italiano” que se convirtió del catolicismo a la ortodoxia. Ésto podría significar que el Venerable Nicéforo era de ascendencia griega, de Sicilia o Calabria, pero cuya familia se había visto obligada a unirse con Roma, o podría significar que era un italiano de ascendencia mixta griega e italiana. Ésto jamás lo sabremos con certeza. Sin embargo, sabemos que cuando llegó a Constantinopla, Nicéforo se opuso a las políticas unionistas del emperador Miguel VIII Paleólogo (1259-1282) que luego se acordaron en el Sínodo de Lyon en el año 1274. Debido a ésto, fue encarcelado en el año 1267 (o 1268) y más tarde escribió un relato de su terrible experiencia. Además, por su posición ortodoxa, sembró numerosos discípulos entre la élite de la Capital Imperial.

Después de éste período, Nicéforo viajó hacia el Monte Athos, donde se convirtió en monje y vivió en una ermita cerca de Karyés, la capital de Athos. Allí vivió en “silencio y quietud”, según Palamás, y finalmente se retiró a las “partes más aisladas” de la santa montaña. Aquí escribió un cuadernillo titulado “Sobre La Vigilancia y La Protección Del Corazón”, que lo hizo célebre como un hesicasta, y en el que se basa la veneración de su memoria. Éste trabajo es, de hecho, una antología de citas de hesicastas, santos y padres ascetas anteriores, como los Santos Antonio el Grande y Macario el Grande, Juan Clímaco y Simeón el Nuevo Teólogo.

En su obra, Nicéforo recomienda particularmente la importancia de tener un padre espiritual y mostrarle obediencia. Ésto, dice, es esencial si deseamos proteger el corazón de las distracciones y lograr una oración incesante invocando el nombre de nuestro Señor, Dios y Salvador Jesucristo pidiendo misericordia. Como auxilio para los principiantes recomienda, así mismo, la técnica de inhalar y exhalar mientras se pronuncia la oración. Por lo tanto, se puede ver que Nicéforo asimiló la espiritualidad hesicasta, típica del siglo XIII, que había sido heredada de la larga dicha tradición del primer siglo en adelante.

Además, fue sobre la base de tal experiencia cristiana, incluida la de Nicéforo, y sobre la base de su propia experiencia personal, que en el siglo XIV san Gregorio Palamás escribió sus “Triadas En Defensa De Los Santos Hesicastas”. San Gregorio escribió: “Al ver que muchos principiantes eran incapaces de controlar la inestabilidad de su intelecto (gr. νοῦς, “nous”), aún en un grado limitado, el Venerable Nicéforo propuso un método por el cual podrían contener hasta cierto punto los vagabundeos de la imaginación”. El “método” en cuestión es muy similar a la técnica psicosomática recomendada en “Los Tres Métodos De Oración”, atribuida a san Simeón el Nuevo Teólogo.

San Nicéforo a veces es llamado el “inventor” de éste “método” corporal, pero Palamás en realidad no afirma ésto. Tan valioso fue el texto de san Nicéforo que luego fue incluido en la Filocalia. Como dijimos, el tema principal de éste texto en Filocalia es la ‘nepsis’ (gr. νήψις), que generalmente se traduce como vigilancia, vigilia o sobriedad. Para aquellos sin experiencia en la oración y el autocontrol espiritual, el intelecto tiende a vagar y caer en la imaginación. San Nicéforo describió un método de respiración mientras oraba para concentrar el intelecto dentro del corazón para practicar la vigilancia. Al hacer ésto, nos limpiamos de nuestras pasiones, adquirimos virtudes y ésto conduce a nuestra deificación.

San Nicéforo enseñó específicamente:

 

Reúne tu nous y haz que entre en el corazón y permanezca allí. Cuando tu nous se establezca en el corazón, no debe permanecer vacío, sino permitirle realizar ésta oración continuamente: Señor Jesucristo, Hijo de Dios, ten piedad de mí. Nunca permitas que se quede en silencio. Debido a ésto, toda la cadena de virtudes entrará en ti: amor, alegría, paz y todo lo demás, por lo cual cada una de tus peticiones a Dios se cumplirá más tarde.

 

San Gregorio Palamás reconoce que san Nicéforo ha escrito “de una manera simple y poco sofisticada”. Además, insiste en que las declaraciones sobre cómo hacer que el intelecto descienda al corazón no deben interpretarse literalmente, ya que nuestras facultades mentales (noéticas) no están ubicadas espacialmente dentro del corazón físico “como en un contenedor”. Sin embargo, existe una correlación genuina, lo que a veces se ha denominado una relación de “analogía- participación”, entre nuestras modalidades físicas y nuestro estado mental o espiritual: “Después de la caída, nuestro ser interno se adapta naturalmente a las formas externas”. El Venerable Nicéforo el Asceta, por lo tanto, tenía razón, concluye san Gregorio Palamás, al sugerir formas específicas mediante las cuales nuestras energías corporales pueden ser aprovechadas para el trabajo de la oración noética.



REFERENCIAS

La Ortodoxia es la Verdad. (2026). San Nicéforo, Asceta en Atos. Atenas, Grecia: https://laortodoxiaeslaverdad.blogspot.com

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