SAN JUVENAL, PATRIARCA DE JERUSALÉN
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- 2 jul
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conmemorado el 02 de julio.

San Juvenal (gr. Άγιος Ιουβενάλιος), Patriarca de Jerusalén, ocupó el trono de la Ciudad Santa entre los años 420 y 458. Durante éste periodo, grandes figuras de la Iglesia iluminaron el mundo: san Eutimio el Grande (20 de enero), así como los Venerables Simeón el Estilita (1° de septiembre) y Gerásimo del Jordán (04 de marzo), entre numerosos otros.
San Juvenal fue amigo y compañero de conversación de san Eutimio el Grande. Durante su ministerio pastoral, la Iglesia Oriental fue afligida por peligrosas doctrinas falsas, a las que se opuso con celo pastoral, protegiendo así al rebaño de Cristo.
El Tercer Concilio Ecuménico se celebró en Éfeso en el año 431. En él se condenó la herejía de Nestorio, la cual se alzaba en oposición a la doctrina ortodoxa sobre la naturaleza divina de nuestro Señor, Dios y Salvador, Jesucristo. San Cirilo de Alejandría (09 de junio) presidió dicho Concilio, y entre sus colegas se encontraba el Santo Patriarca Juvenal.
En el año 451, el Cuarto Concilio Ecuménico se reunió en Calcedonia. Condenó la herejía eutiquiana (monofisita, del griego μονο, “mono”, que quiere decir “uno” y φύσις, “phýsis” que quiere decir “naturaleza”, lit. una naturaleza), que enseñaba que la naturaleza humana en Cristo había sido completamente absorbida por la divina. Los Santos Padres, entre ellos san Juvenal, condenaron la herejía de Eutiquio y afirmaron la doctrina ortodoxa de la perfecta unión de las dos naturalezas en Jesucristo, la divina y la humana, sin separación ni confusión. Sin embargo, los herejes persistieron sembrando confusión entre los cristianos.
A la cabeza de los herejes se encontraba Teodosio, que en aquel tiempo moraba Jerusalén, quien había ganado a Evdokia, viuda del emperador Teodosio el Joven (†450), también residente en Jerusalén. Aquel exigió al Patriarca Juvenal que repudiara el Concilio de Calcedonia; es decir, que renunciara al dogma ortodoxo de las dos naturalezas en Cristo.
San Juvenal se negó a aceptar la falsedad y, con valentía, confesó la doctrina calcedoniana ante los herejes. Teodosio y sus seguidores depusieron entonces al Patriarca Juvenal del trono. El Santo huyó a Constantinopla, al encuentro del Patriarca Anatolio (el 03 de julio) y del emperador Marciano. El hereje Teodosio, bajo el amparo de Evdokia, ocupó el trono patriarcal en Palestina, pero solo durante veinte meses. El emperador Marciano, que guardaba a san Juvenal en alta estima, lo restituyó en el trono patriarcal, y así el Santo Confesor retornó a Jerusalén.
El Santo hizo grandes esfuerzos por restaurar la paz en la Iglesia. A sugerencia del Venerable Simeón el Estilita, la emperatriz Evdokia se arrepintió ante san Juvenal y volvió a la comunión con los ortodoxos. Gran parte de la feligresía de Jerusalén, que había sido desviada por los herejes, la siguió. Tras derrotar las perniciosas herejías y establecer la unidad de pensamiento y la decencia, el Santo Patriarca Juvenal durmió en paz en medio de su fiel rebaño, después de haber servido como Obispo durante treinta y ocho años.
REFERENCIAS
Orthodox Church in America. (2026). Saint Juvenal, Patriarch of Jerusalem. New York, Estados Unidos: OCA.





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