SAN OSIO EL CONFESOR, OBISPO DE CÓRDOBA
- monasteriodelasant6
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conmemorado el 27 de agosto.

En aquel tiempo, a saber, segunda mitad del siglo III después de Cristo, las persecuciones contra los cristianos están en su apogeo. Diocleciano, cabeza del imperio romano, que dominaba todo el mundo entonces conocido, intenta en vano sofocar a los que niegan la divinidad de Roma y de sus emperadores.
Uno de ellos es el futuro Obispo de la bella ciudad española de Córdoba. San Osio (gr. Άγιος Όσιος) nace en la dicha ciudad en el año. Es cristiano. Se destaca en el conocimiento, en la virtud y en la práctica, convirtiéndose en un Evangelio vivo para sus conciudadanos. Porta visibles en su cuerpo las señales de su inamovible confesión: cicatrices y marcas del tormento bajo las persecuciones. En el año 300, al comenzar el nuevo siglo, tan significativo para la Iglesia de Cristo, se pone a la cabeza de la Iglesia local, convirtiéndose en Obispo de Córdoba.
Sin embargo, su reputación y la santidad de su vida viajan lejos por todo el imperio. Se hace amigo y confidente de otro “Grande”, san Constantino, el cual le encarga buscar solución a los nuevos problemas de la Iglesia, ya legítima, que son las herejías, y en éste caso, el arrianismo. Bajo tal encomienda san Osio preside el concilio local de Antioquía en el año 324, y en el año 325, cuando se convoca en Nicea el I Concilio Ecuménico, su presencia y participación, primordiales.
Después de la dormición de san Constantino, nuevas tempestades se hacen manifiestas en medio de la nave de la Iglesia. Los sucesores Constante y Constantino no siguen la fe de su antecesor. El Santo de Córdoba, contra las fuertes presiones imperiales, defiende valerosamente la ortodoxia de la Iglesia, especialmente cuando toma parte nuevamente en el Concilio de Sárdica en el año 343, al lado del Obispo local Protógenes. Por ésta razón, san Osio es desterrado junto con muchos Obispos ortodoxos y el Santo Patriarca de Alejandría, Atanasio el Grande.
Sufren incontables crueldades y malos tratos, mas perseveran, igual que los Mártires de las primeras persecuciones, que persecuciones son éstas también.
San Atanasio el Grande elogia al viejo Obispo de Córdoba llamándole “padre de los obispos”, por supuesto, no solamente a razón de su ancianidad.
San Osio vivía así bregando y oponiéndose a las herejías que atacaban la fe ortodoxa. Casi centenario ya, participó en su último concilio, el de Sirmio, que formuló más suavemente las tesis ortodoxas, constituyendo un punto primordial e intermediario de familiaridad de la doctrina de Nicea, hasta que, gracias a la labor de los Padres Capadocios, se revelase la determinación completa y clarísima del II Concilio Ecuménico.
Poco después del Concilio de Sirmio el Anciano Obispo y Padre de la Iglesia, san Osio de Córdoba dejaba las luchas de la Iglesia Militante para descansar eternamente en el seno de la Iglesia Triunfante.
San Osio, Confesor y Obispo de Córdoba, España, ruega por la Iglesia de Cristo, sometida a prueba en el mundo. Amén.
REFERENCIAS
La Ortodoxia es la Verdad. (2026). San Osio, Obispo de Córdoba. Atenas, Grecia: https://laortodoxiaeslaverdad.blogspot.com





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