SANTA ELICONIDA
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conmemorada el 28 de mayo.

Santa Eliconida (gr. Ελικωνίδα) vivió durante el reinado del emperador Gordiano III (238-244) a mediados del s. III, y era de Tesalónica. Detenida por ser cristiana, fue llevada ante el duque de Corinto, Perinios. Debido a que no fue persuadida para ofrecer sacrificio a los ídolos, sino que proclamó a Cristo como el verdadero Dios, primero la ataron por los pies con la correa del yugo de un buey y la arrojaron al suelo. Después, la Santa fue puesta en una caldera de plomo, asfalto y brea, pero emergió de ella ilesa. Luego afeitaron su cabeza para avergonzarla y prendieron fuego a su cuerpo. Saliendo incólume, y sonriendo, dijo a Perinio: “Vosotros, eparca, consideráis al hombre como un cuerpo, y su belleza, pensáis que es la mayor virtud humana, y sobre ésta base erigís vuestra momentánea y ficticia felicidad. Pero para nosotros los cristianos, el cuerpo terrenal es como un vestido. Algún día envejecerá y se tirará. Por lo tanto, hagas lo que hagas a mi cuerpo perecedero no me molestará, porque no conseguirás dañar, con la gracia increada de Dios, el cuerpo de mi alma, la cual nosotros los cristianos consideramos como base de nuestra eterna bienaventuranza”.
Luego la Santa fue llevada al templo de los ídolos, y con su oración derribó los ídolos de Atenea, Zeus y Asclepio al suelo. Por ésta razón sus pechos fueron cortados.
Cuando Justino, el procónsul, sucedió a Perinios, la Santa fue llevada también ante él, y al no poder convencerla de que hiciera una ofrenda de bebida o un sacrificio a los ídolos, la pusieron en un horno de fuego. Como las llamas no tocaron a la Santa, la recostaron sobre una cama de cobre ardiente. Los Santos Arcángeles Miguel y Gabriel se aparecieron ante ella, restaurando la salud a su cuerpo. Una vez más, emergió indemne de tal tormento, y la arrojaron a las bestias para ser devorada. Sin embargo, las bestias no tocaron a la Santa, pero ciento veinte de los siervos del procónsul expiraron.
Por tal razón, Santa Eliconida fue condenada a ser decapitada, y ella ascendió coronada a los cielos.
REFERENCIAS
La Ortodoxia es la Verdad. (2026). Santa Eliconida. Atenas, Grecia: https://laortodoxiaeslaverdad.blogspot.com





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