SANTA MÁRTIR TEODOTA DE NICEA
conmemorada el 17 de septiembre.

La Santa Mártir Teodota (gr. Αγία Θεοδότη), natural de Capadocia, sufrió en la ciudad de Nicea durante el reinado del emperador Alejandro Severo (222-235). En aquel entonces, el gobernador de Capadocia era un tal Symblicius. Le contaron que una mujer adinerada de nombre Teodota profesaba la fe cristiana. El gobernador convocó a Teodota y durante mucho tiempo la instó a que se apartara de la verdadera fe.
Al ver la inutilidad de sus intentos, entregó a Teodota para que la atormentaran. La suspendieron y comenzaron a rasgar su cuerpo usando ganchos de hierro, pero ella no sintió dolor. Luego la encadenaron y la llevaron a una celda.
Tras ocho días, cuando llevaron a la Santa para someterla a mayores tormentos. Solo quedaban leves rastros de los tormentos ya sufridos en su cuerpo. El gobernador, asombrado, preguntó: “¿Quién eres?”. La Santa respondió: “Tu mente está entenebrecida, mas si estuvieras sobrio, te habrías dado cuenta de que soy Teodota”.
Symblicius ordenó que arrojaran a la Santa Mártir a un horno al rojo vivo. Las llamas exhalaron del horno y abrasaron a los que estaban cerca; entretanto, los que quedaron ilesos cerraron el horno y se dispersaron aterrorizados. Al cabo de un rato, arribaron sacerdotes paganos y abrieron el horno para esparcir las cenizas de la Mártir, pero también ellos fueron quemados por las llamas. Los que quedaron ilesos vieron a Santa Teodota incólume. Estaba de pie en medio de las llamas, en medio de dos jóvenes vestidos de blanco, y glorificaba al Señor. Ésta aparición aterrorizó tanto a los paganos que cayeron como muertos. Más tarde, devolvieron a la Santa a prisión.
La imbatibilidad de la Mártir no le dio paz a Symblicius. Emprendió un viaje a Bizancio y, en el viaje de retorno, se detuvo en Ancira e intentó tomar venganza de Santa Teodota. Ordenó que la arrojaran de inmediato sobre hierro al rojo vivo, pero, una vez más, la Mártir emergió ilesa.
Entonces Symblicius ordenó que llevaran a la Santa a Nicea. Allí, en un templo pagano, quiso obligarla a ofrecer sacrificios a los ídolos, pero gracias a la oración de la Santa, los ídolos cayeron y se hicieron añicos. El gobernador, indignado, ordenó que extendieran a la Mártir y la aserraran, pero también allí el poder de Dios la protegió. La sierra no causó daño a Santa Teodota, y los sirvientes se agotaron. Finalmente, decapitaron a la Santa. El Obispo Sofronio de Nicea sepultó su cuerpo.
REFERENCIAS
Orthodox Church in America. (2026). Martyr Theodota at Nicea. New York, Estados Unidos: OCA.





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