SANTOS CIENTO CINCUENTA Y SEIS MÁRTIRES EN PALESTINA
conmemorados el 17 de septiembre.

LA HISTORIA DE LOS MÁRTIRES EN PALESTINA
por Eusebio, Obispo de Cesarea
Era el día diecinueve de Elul (duodécimo y último mes del calendario hebreo moderno), y durante el mismo maravilloso conflicto de los mártires de Dios, se montó un gran espectáculo en Phaeno, en ésta misma Palestina; y todos los combatientes eran perfectos, y en número eran como ciento cincuenta. Muchos de ellos, también, eran egipcios, sumando más de cien. Y los mismos en primer lugar tenían sus ojos derechos y sus piernas izquierdas en sus tendones destruidos por cauterio de fuego y por la espada. Y después de éstas cosas fueron entregados a sacar cobre en las minas. También los que pertenecían a Palestina tenían que sufrir aflicciones de la misma manera que los egipcios; y estaban todos reunidos en un lugar llamado Zoar, como una congregación compuesta de muchas personas. Había también con ellos mucha gente, que venía de otros lugares a verlos, y muchos otros que les ayudaban en sus necesidades, y los visitaban con amor, y suplían sus necesidades. Y todo el día estaban ocupados en el ministerio de la oración, y en el servicio de Dios, y en la enseñanza y la lectura; y todas las aflicciones que pasaban sobre ellos eran estimadas por ellos como placeres, y pasaban todo ese tiempo como si hubiera sido en una asamblea festiva. Pero el enemigo de Dios y la perversa envidia no pudieron soportar estas cosas, por lo que inmediatamente fue enviado contra ellos uno de esos generales de los romanos que se llama Dux; y antes que nada los separó uno por uno, y algunos de ellos fueron enviados a ese miserable lugar de Zoar, y otros no; y algunos de ellos a Phaeno, el lugar donde se extrae el cobre; y los demás fueron a diferentes lugares. Luego seleccionó de entre los de Phaeno a cuatro de ellos que eran de gran excelencia, para que con ellos pudiera aterrorizar a los demás. Habiéndolos, pues, llevado a juicio, y sin que ninguno de ellos hubiera dado muestras de consternación, este juez despiadado, pensando que ningún castigo era tan severo como el del fuego, entregó a los santos mártires de Dios a esta clase de muerte. Cuando, por lo tanto, fueron llevados al fuego, se arrojaron a las llamas sin temor, y se dedicaron como una ofrenda más aceptable que todo incienso y oblaciones; y presentaron sus propios cuerpos a Dios como un holocausto más excelente que todos los sacrificios. Y dos de estos fueron los obispos Peleo y Nilus; y los otros dos fueron seleccionados de los laicos, Patermuthius y Elías; y por raza eran todos ellos egipcios. Eran puros amantes de esa exaltada filosofía que es de Dios, y se ofrecieron como oro al fuego para ser purificados. Pero Aquel que da fuerza a los débiles y multiplica el consuelo de los afligidos, los consideró dignos de la vida que está en los cielos y los asoció con la compañía de los ángeles.
REFERENCIAS
La Ortodoxia es la Verdad. (2026). 154 Santos Mártires de Egipto y Palestina. Atenas, Grecia: https://laortodoxiaeslaverdad.blogspot.com





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