SANTA VIRGEN MÁRTIR HERMIONE, HIJA DEL SANTO APÓSTOL FELIPE DE LOS SETENTA
conmemorada el 04 de septiembre.

La Santa Virgen Mártir Hermione (gr. Ερμιόνη) encaró a dos emperadores romanos, Trajano y Adriano, y se negó firmemente a desobedecer a su devota fe cristiana. Juntamente, fue una gran doctora y la fundadora del primer hospital cristiano en Éfeso.
Increíblemente valerosa, Santa Hermione, la Mártir, ocupa un sitio especial entre los Santos palestinos ─un sitio reservado para las osadas mujeres poseedoras de una inquebrantable fe en Jesucristo.
Nacida en el pueblo costero de Cesarea en Palestina, Santa Hermione fue una de las cuatro hijas del Santo Apóstol de los Setenta y Diácono Felipe. Luego de estudiar el arte de la medicina curativa, se unió a su hermana Eukidia en un viaje a la ciudad de Éfeso, ubicada en el Asia Menor, en donde esperaba ayudar en sus esfuerzos evangelizadores al Santo Apóstol Juan, el Teólogo. Desafortunadamente al momento de su arribo, a inicios del Siglo Segundo, el amado discípulo de Cristo ya había dormido en el Señor.
A pesar de ello Santa Hermione se negó a sentirse descorazonada. Rápidamente creó un hospital cristiano, en el cual practicó sus conocimientos de curación de manera notable. Pronto su reputación como doctora ─así como de cristiana devota─ alcanzó oídos del emperador romano Trajano, quien gobernó desde el año 98 al año 117.
Irritado por su indisposición a rendir obediencia a sus dioses paganos, el tirano romano hizo una pausa en su guerra contra los persas con el propósito de hacerla renunciar a Cristo, cuyo nombre sagrado invocaba la Santa, frecuentemente, durante sus curaciones.
Trajano falló en su intento de remecer la fe de Hermione. Cuando ella se negó a abdicar de sus creencias, ordenó que fuese abofeteada repetidamente en el rostro y durante largas horas ─mas éste duro castigo también falló en conseguir el efecto deseado.
Cuando su sucesor Adriano (117-138) apareció en escena algunos años después, éste estaba completamente determinado a mostrarle al mundo que una mujer cristiana, aunque valiente, podría ser persuadida por la fuerza a adorar a los ídolos paganos.
Luego de haberla arrestado, él mismo la interrogó con palabras como las siguientes: “Dime tú edad, vieja, y de donde procedes”. Santa Hermione no titubeó y le respondió instantáneamente: “Cristo conoce mi edad y mi procedencia”. Enfurecido, Adriano la hizo azotar y que atravesaran sus pies con alambres. Ella resistió éstas pruebas sin quejarse. Redoblando sus esfuerzos, ordenó entonces que fuese arrojada dentro de un caldero con brea hirviente. Antes de ser arrojada al caldero Santa Hermione hizo el signo de la Cruz y emergió algunos minutos después sin la más mínima quemadura. Mientras se encontraba en medio del calor infernal pronunció, en voz muy fuerte, un reto que al parecer incluía las siguientes palabras: “¡Oh, emperador, el Señor Dios vive! Si tú no sientes el calor del fuego desde la distancia en la que te encuentras, sabiendo que no me afecta a pesar de encontrarme en medio de éste caldero hirviente”. Incapaz de creer lo que veían sus ojos, Adriano se acercó y tocó uno de los lados del caldero… y vio cómo se quemaba la carne de su mano hasta el hueso. Rugiendo de dolor ordenó a sus tropas que atormentaran a la Santa sin compasión. Fue azotada y sus pies atravesados con clavos; luego intentaron hacerla arder en una enorme plancha. Cuando fue arrojada desnuda sobre la superficie hirviente ella anunció rápidamente: “El Dios de los Cristianos es Grande”. Momentos después, el fuego debajo de la plancha escapó en varias direcciones quemando gravemente a los muchos observadores.
La oración de la Santa Virgen Hermione provocó que los dioses paganos del tempo de Adriano cayeran y quedaran destrozados, ante lo cual el amargado tirano ordenó que fuese decapitada. Pero justo antes de su gloriosa muerte como mártir, ésta Santa, maravillosamente fiel, obro otro milagro. Sucedió en los momentos previos a su muerte ─cuando sus dos verdugos, Teódulo y Teótimo, vieron que sus manos se encontraban paralizadas. Conscientes de su poder curativo y de obrar milagros se arrodillaron a sus pies e hicieron manifiesto su deseo de convertirse a la Fe en Cristo ahí mismo, a la vista de todos. Sin dudarlo un momento la Santa los curó y les prometió el gozo eterno en el reino de su Señor Jesucristo. Ellos murieron muy pronto y recibieron la recompensa celestial.
La Santa Virgen Mártir Hermione, quien pasó gran parte de su vida realizando obras buenas y curando a los enfermos en la ciudad de Éfeso (en la actualidad parte de Turquía), ha inspirado a muchísimos cristianos a lo largo de los siglos a “ponerse de pie y ser tomados en cuenta” cuando los gobernantes poderosos intentan perseguir la fe. Su vida debe ser para nosotros un ejemplo inolvidable de la capacidad de Dios de infundir en cada uno de nosotros una valentía extraordinaria, en el momento en que seamos probados por causa Suya.
Por las oraciones de Tu Santa Virgen Mártir y Sanadora Hermione, oh Señor Jesucristo, Dios nuestro, ten piedad de nosotros, y sálvanos.
REFERENCIAS
La Ortodoxia es la Verdad. (2026). Santa Mártir Hermione. Atenas, Grecia: https://laortodoxiaeslaverdad.blogspot.com





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