SANTO GRAN MÁRTIR JUAN EL NUEVO DE SUCEAVA
- monasteriodelasant6
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conmemorado el 02 de junio.

El Santo Mártir Juan (gr. Ιωάννης, ru. Иоанн) el Nuevo (gr. ο Νέος, ru. Новый) provenía de la ciudad de Trebisonda (gr. Τραπεζούντα). Era un comerciante, devoto y firme en la verdadera Fe, y generoso con los menesterosos. En un viaje comercial a Cetatea Alba, entonces parte de Moldavia, hoy, Belgorod del Dniéster (ru. Белгород-Днестровский, ro. Cetatea Albă, lit. Ciudad Blanca del río Dniéster) en Ucrania, conoció a un comerciante veneciano llamado Reiz mientras navegaban por el Mar Negro. Discutieron muchas veces la fe cristiana y, viendo que Juan siempre derrotaba sus argumentos, el veneciano decidió tomar venganza cuando arribaron a Cetatea Albă.
Al llegar a Cetatea Albă, Reiz difundió el rumor de que Juan, a pesar de haber sido criado cristiano, estaba interesado en la fe musulmana. En aquel tiempo, Cetatea Albă había sido conquistada por tártaros musulmanes, y cuando su gobernante escuchó el rumor convocó a Juan. El Santo fue conducido ante el gobernante y cuestionado si era verdad que deseaba negar la fe cristiana y convertirse en musulmán. Replicó que jamás renunciaría a su fe en el Dios verdadero para adorar las invenciones de los hombres. Ésta respuesta ofendió al gobernante tártaro, quien ordenó a Juan que renunciara a su fe bajo pena de tormento.
El Santo oró en secreto, pidiendo la ayuda de Aquel que dijo: “Cuando os trajeren para entregaros, no os preocupéis por lo que habéis de decir, ni lo penséis, sino lo que os fuere dado en aquella hora, eso hablad; porque no sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu Santo” (Mc 13:11). Y el Señor lo concedió el valor y la comprensión para contrarrestar todas las demandas de los impíos y confesarse firmemente cristiano.
Después de ésto, el Santo fue azotado con varas, con tanta fuerza que su cuerpo entero fue lacerado y su carne se desprendió en pedazos. El Santo Mártir Juan agradeció a Dios por ser considerado digno de derramar su sangre por Él y así lavar sus pecados.
Luego fue encadenado y encarcelado. Por la mañana, el gobernante de la ciudad ordenó que volvieran a traer al Santo. El Mártir se presentó ante él con un rostro brillante y alegre. El valeroso mártir se rehusó rotundamente a negar a Cristo, denunciando al gobernador como un instrumento de Satanás. Luego lo volvieron a azotar con varas, de modo que todas sus entrañas quedaron al descubierto. La multitud reunida no pudo soportar tan horrible espectáculo y comenzaron a gritar airadamente, denunciando al gobernador por atormentar a un hombre indefenso. El gobernador, habiendo cesado la paliza, dio orden de atar al Gran Mártir a la cola de un caballo salvaje para arrastrarlo por las piernas por las calles de la ciudad. Los pobladores de la judería, especialmente, se mofaban del Mártir y lo arrojaban piedras. Finalmente, alguien tomó una espada y cortó su cabeza.
El cuerpo de Juan con la cabeza cortada permaneció allí hasta la noche, y ninguno de los cristianos se atrevió a llevárselo. De noche se veía sobre él una columna luminosa y una multitud de lámparas encendidas. Tres hombres portadores de luz cantaban salmos e incensaban el cuerpo del Santo. Uno de los judíos, pensando que se trataba de cristianos que acudían a recoger los restos del Mártir, agarró un arco y trató de dispararles una flecha, mas el poder invisible de Dios lo contuvo y se tornó rígido. Por la mañana, la visión se desvaneció, pero el arquero continuó inmóvil. Habiendo contado a los habitantes de la ciudad reunidos acerca de la visión y lo que le fue hecho por el mandato de Dios, fue liberado de sus ataduras invisibles. Al enterarse de lo ocurrido, el gobernante dio permiso para enterrar el cuerpo del Mártir en la iglesia local.
Se desconoce el año exacto del martirio del Santo. Algunos dicen que fue tan temprano como el año 1330, otras fuentes dicen 1402, otras más, 1492. Era probablemente el año 1330 y Juan tenía solo 30 años de edad.
Al enterarse de su martirio, Reiz resolvió desenterrar el cuerpo del Mártir y robarlo como un nuevo acto de venganza, pero el sacerdote ortodoxo de la ciudad tuvo un sueño en el que Juan le informó de éste crimen y le pidió que trajera su cuerpo a la Iglesia Ortodoxa. Éste fue el primer milagro del Santo Gran Mártir. Durante años, sus reliquias descansaron en Cetatea Albă, donde se hicieron célebres por sus curaciones y otros milagros, pero finalmente el príncipe Alejandro el Bueno se enteró de las reliquias del Mártir y, a instancias del metropolitano Joseph Musat de Moldavia, dispuso que las trasladaran a su capital, Suceava (ru. Сучава), el 24 de junio de 1402. Las reliquias incorruptas de san Juan se han conservado en el Monasterio que lleva su nombre en dicha ciudad hasta el presente.
En 1685, el rey polaco Jan Sobieski llevó las reliquias del Santo Mártir Juan a Stryy en Ucrania. Posteriormente fueron trasladadas al Monasterio de la orden de san Basilio en Zhovkva, también en Halychyna.
El emperador austriaco José II los devolvió a Suceava en el año 1783. El Monasterio que lleva su nombre fue el sitio de grandes peregrinaciones en el día de su martirio. Mucha gente venía de Bukovyna.
El Santo Gran Mártir Juan el Nuevo de Suceava es uno de los Santos más venerados de Moldavia, y sus reliquias se asocian con numerosos milagros.
REFERENCIAS
La Ortodoxia es la Verdad. (2026). Santo Gran Mártir Juan el Nuevo de Suceava en Rumanía. Atenas, Grecia: https://laortodoxiaeslaverdad.blogspot.com





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