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SAN KEVIN DE GLENDALOUGH

conmemorado el 03 de junio.


San Kevin de Glendalough nació en Leinster a principios del siglo VI, siglo de Santos como san Columba (09 de junio), san Columbano de Luxeuil (21 de noviembre), Comgall de Bangor (10 de mayo), Finnian de Clonard (12 de diciembre), Kieran de Clonmacnoise (9 de septiembre) y muchos otros grandes Santos.

Éste Santo Asceta nació en el seno de una familia noble que había contado con varios reyes de Leinster. Él mismo, sin embargo, fue modelo de humildad y abnegación. Existen numerosas historias milagrosas relacionadas con su nacimiento e infancia, pero la mayoría no son fiables.

El Santo joven recibió el Santo Bautismo de un sacerdote llamado Cronan y recibió el nombre de Kevin (el cual proviene de la palabra Caoimhghín, que deriva del irlandés cóem, que significa dulce, honesto y apuesto; y gein, que significa nacimiento). Existen tantos Santos de nombre Cronan que no está claro cuál de ellos bautizó a san Kevin.

Cuando Kevin cumplió siete años, sus padres lo enviaron a estudiar con san Petroc (04 de junio), quien casualmente se encontraba de visita en Irlanda en aquellos días. A los doce años, san Kevin quedó bajo la tutela de tres Ancianos: Eogoin de Ardstraw (23 de agosto), Lochan y Enna. Poco se sabe de éstos maestros o de la ubicación de su institución. Sus estudios seculares se vieron sin duda enriquecidos por la instrucción espiritual. Aprendió a leer la Sagrada Escritura y a inspirarse en el ejemplo de los hombres y mujeres virtuosos del Antiguo y Nuevo Testamento.

San Kevin era tan apuesto que una joven llamada Kathleen se sintió atraída por él, pero el Santo joven resistió todas sus seducciones. Ella lo importunó tanto con sus atenciones que él huyó de ella, tal como José huyó de la esposa de Potifar (Gn 39:12). Kathleen lo siguió y lo encontró en un campo; se acercó a él y lo abrazó. Tras santiguarse y lleno del Espíritu Santo, san Kevin se separó de ella y corrió hacia el bosque. Pronto lo encontró oculto entre ortigas. Tomando un manojo de ortigas, el Santo la golpeó en la cara, las manos y los pies. Herida por las ortigas, la ira de la muchacha se apaciguó prontamente. Cayó de rodillas arrepentida, imploró el perdón de Dios y de san Kevin, y prometió hacerse monja.

Tras resistir triunfantemente las tentaciones de la carne, san Kevin continuó dedicándose a sus estudios y anhelaba vivir como ermitaño. Ésta era una práctica común en la iglesia celta, influenciada por la vida de los moradores del desierto egipcio y por los monjes galos. San Kevin deseaba abandonar el Monasterio, pero sus tres Ancianos no lo permitieron. Sin embargo, se había ganado reputación de Santo, y la gente de los alrededores acudía a pedirle consejo. Deseando huir de tal atención indeseada, abandonó el Monasterio en secreto y se adentró en el desierto.

Se dice que un ángel lo guio hasta Glendalough (en irlandés: Gleann Dá Loch, que significa “Valle de los dos Lagos”, en éste día, condado de Wicklow en Irlanda), donde vivió en el hueco de un árbol a orillas del Lago Superior. El Asceta permaneció allí durante varios días, alimentándose de hierbas silvestres y agua. Una vaca se extravió y se acercó al árbol donde moraba el Santo, y comenzó a lamer sus vestidos. Pasado un tiempo, la vaca mostró un aumento inusual en su producción de leche, por lo que su dueño pidió a su pastor que la siguiera. La vaca lo condujo hasta Glendalough, y allí el pastor descubrió a san Kevin, extenuado por el hambre y oculto en un árbol. El pastor debió sacar a san Kevin a la fuerza en una camilla, ya que el Santo Asceta no quería partir de ahí. Mientras lo transportaban, los árboles se inclinaron para dejarles paso. Entonces, san Kevin bendijo el bosque.

La noticia de san Kevin llegó a sus tres Ancianos, quienes vinieron a buscarlo para llevarlo de regreso a su Monasterio. Reconociendo la santidad de su vida, comprendieron que ya no tenían nada más que enseñarle, así que lo bendijeron para que abandonara el Monasterio.

Un Obispo de nombre Lúgido ordenó sacerdote a san Kevin y lo envió, junto con algunos monjes, a fundar una nueva iglesia. Pasó un tiempo convirtiendo a la gente en Cluainduach, pero luego regresó a Glendalough.

Guiado por un ángel, san Kevin cruzó las montañas de Wicklow y fundó un Monasterio en la parte baja del valle, donde confluyen dos ríos. Una vez organizado el Monasterio, nombró a uno de los monjes Abad y luego se retiró a la parte alta del valle, a una milla de distancia, para retomar su vida de soledad. Erigió una pequeña vivienda en un estrecho pasaje entre la montaña y el lago, donde había densos bosques y arroyos cristalinos. Algunas fuentes afirman que san Kevin vivió allí por cuatro años, otras dicen que siete.

Durante éste período de su vida, los animales salvajes acudían a beber agua de sus manos. Una vez, durante la Cuaresma, san Kevin estaba orando en su cabaña con la mano asomada a la ventana. Justo entonces, un mirlo anidó en su mano y puso un huevo. Tan bondadoso y compasivo era el Santo que permaneció en esa posición hasta que los huevos eclosionaron y los polluelos pudieron volar.

Hay una pequeña cueva sobre el Lago Superior conocida como “Lecho De San Kevin”. Un año se retiró allí para la Cuaresma, y ​​un ángel se le apareció y le dijo que tendría que marcharse porque una roca estaba a punto de caer en tal lugar. San Kevin dijo al ángel que no podía interrumpir sus esfuerzos cuaresmales ni abandonar ese lugar. En la víspera de Pascua, el ángel regresó para llevárselo. El Venerable protestó, diciendo que deseaba permanecer allí el resto de su vida. Sin embargo, el ángel lo convenció de ir, prometiéndole que grandes beneficios llegarían a todos los que fueran allí en el futuro, tanto para vivir en la ciudad monástica como para ser enterrados allí. Justo cuando se marchaba con el ángel, la roca se desprendió y cayó justo en el lugar donde él había estado.

Al cruzar el lago, hablaron sobre el problema de encontrar espacio suficiente para tanta gente. El ángel dijo que, si san Kevin lo deseaba, Dios podía transformar las cuatro montañas que rodeaban el valle en llanuras fértiles y fáciles de cultivar. El Santo Asceta respondió que no quería que las criaturas de Dios perecieran por causa suya. Todos los animales de esas montañas eran mansos y humildes con él, y se entristecerían con esa propuesta.

Al llegar al lugar elegido, san Kevin vio que el terreno era rocoso e inadecuado para el entierro. El ángel lo solucionó retirando todas las piedras. El sitio se encuentra al Este del lago más pequeño (el Lago Inferior). San Kevin le dijo al jefe local Dimma y a sus hijos que cortaran las espinas y los cardos, y que hicieran de aquel un sitio hermoso. No se sabe con certeza en qué lugar del valle san Kevin durmió en el Señor. No fue en la ermita, pues envió allí a un grupo de monjes para que oraran por él. La tradición local afirma que san Kevin está enterrado en la iglesia de la Madre de Dios, en esa misma región.

A san Kevin le sucedió como Abad su sobrino Molibba (08 de enero), quien parece haber sido el primer Obispo del lugar. Según los Anales del Ulster, el Santo Abad y Confesor Kevin de Glendalough durmió en el Señor el día 03 del mes de junio del año 618.



REFERENCIAS

Orthodox Church in America. (2026). Saint Kevin of Glendalough. New York, Estados Unidos: OCA.

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