VENERABLE BEDA EL CONFESOR
- monasteriodelasant6
- 27 may
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conmemorado el 27 de mayo.

El Venerable Beda (en inglés antiguo, Bǣda, Bēda), Confesor y Hagiógrafo, fue, juntamente, un historiador de la iglesia que registró la historia del cristianismo en Inglaterra hasta su época. Probablemente nació alrededor del año 673 en Northumbria. Se desconoce dónde nació, pero es presumible que fuera en algún lugar cerca de Jarrow. Cuando tenía siete años, Beda fue enviado a san Benito Biscop (12 de enero) en el Monasterio de San Pedro en Wearmouth para ser criado e instruido. Luego fue enviado al nuevo Monasterio de San Pablo fundado en Jarrow en el año 682, donde permaneció hasta su dormición. Allí sus pasos en el Espíritu fueron dirigidos por el Santo Abad Ceolfrith (25 de septiembre), quien sucedió a san Benito en el año 690, presidiendo tanto Wearmouth como Jarrow.
Hay un incidente en la vida anónima de Ceolfrith que puede referirse al joven Beda. Una plaga arrasó el Monasterio de Ceolfrith en el año 686, llevándose a la mayoría de los monjes que cantaban en el coro para los servicios de la iglesia. Solo quedaron el Abad y un niño criado e instruido por él. Dicho joven “es ahora sacerdote del mismo monasterio y elogia las admirables hazañas del Abad tanto verbalmente como por escrito a todos los que deseen aprenderlas”. Apesadumbrado por ésta catástrofe, Ceolfrith decidió que debían cantar los Salmos sin antífonas, excepto en maitines y vísperas. Pasada una semana, volvió a cantar las antífonas en el lugar que les correspondía. Con la ayuda del niño y los monjes supervivientes, los servicios se realizaron con dificultad hasta que se pudo traer a otros monjes e instruirlos para cantar.
San Beda fue ordenado diácono cuando tenía diecinueve años en el año 692, y al santo sacerdocio a la edad de treinta años por san Juan de Beverley (07 de mayo), el Santo Obispo de Hexham y más tarde de York. Beda tenía un gran amor por los servicios de la iglesia y creía que, dado que los ángeles estaban presentes con los monjes durante los servicios, él también debería estar allí. “¿Qué pasa si no me encuentran entre los hermanos cuando se reúnen? ¿No dirán: ¿dónde está Beda?”.
El Venerable Beda comenzó como discípulo de san Benito Biscop, que había sido monje del célebre Monasterio de Lérins, y había fundado Monasterios él mismo. San Benito había traído a Inglaterra muchos libros de Lérins y de otros Monasterios europeos. Ésta biblioteca le permitió a Beda escribir sus propios libros, que comprenden comentarios bíblicos, historia eclesiástica y hagiografía.
San Beda no fue un historiador objetivo. Él se sostuvo directamente del lado romano en el debate con el cristianismo celta, por ejemplo. Empero, fue justo y minucioso. Su libro “Historia Eclesiástica Del Pueblo Inglés”, derivado de “documentos antiguos, de las tradiciones de nuestros antecesores y de mi propio conocimiento personal” (Libro V, 24) brinda una gran comprensión de la vida religiosa y secular de la Gran Bretaña primitiva. Leer a San Beda es entrar en un mundo modelado por tradiciones espirituales muy similares a las que guardan los cristianos ortodoxos.
Los Santos de la Gran Bretaña se consagran al mismo ascetismo heroico mostrado por los Santos en oriente, y su santidad nos llena de amor y admiración. Los cristianos ayunaban los días miércoles y viernes, y había un ayuno de Natividad de cuarenta días (Libro IV, 30).
San Beda enfermó en el año 735. Durante unas dos semanas antes de la Pascua, se sintió débil y tenía problemas para respirar, pero experimentó poco dolor. Se mantuvo alegre y daba lecciones diarias a sus alumnos, luego pasaba el resto del día cantando salmos y dando gracias a Dios. A menudo citaba las palabras de San Ambrosio: “No he vivido de tal manera que me avergüence vivir entre ustedes, y no temo morir, porque Dios es misericordioso” (Paulino, Vida de San Ambrosio, Cap. 45).
Además de dar lecciones diarias y cantar los salmos, san Beda también estaba trabajando en una traducción anglosajona del Evangelio según San Juan, y también en un libro de extractos de los escritos de san Isidoro de Sevilla (04 de abril).
El martes anterior a la Fiesta de la Ascensión del Señor, la respiración del Venerable Beda se hizo más trabajosa y sus pies comenzaron a hincharse. “Aprendan rápido”, les dijo a quienes estaban tomando dictados de él, “porque no sé cuánto tiempo podré continuar. El Señor puede llamarme en poco tiempo”.
Después de una noche de insomnio, san Beda continuó su dictado el miércoles por la mañana. En la Tercera Hora, hubo una procesión con las reliquias de los Santos en el Monasterio, y los hermanos asistieron a tal servicio, dejando a un monje llamado Wilbert con Beda. El monje le recordó que restaba un capítulo más por escribir en el libro que estaba dictando. Sin embargo, Wilbert se mostró reacio a molestar al agonizante Beda. San Beda dijo: “No hay problema. Coge tu bolígrafo y escribe rápido”.
En la Novena Hora (las 15:00), san Beda hizo una pausa y dijo a Wilbert que tenía algunos artículos en su baúl, como pimienta, incienso y lino. Le pidió al monje que trajera a los sacerdotes del Monasterio para que pudiera distribuirles éstos artículos. Cuando llegaron, habló a cada uno de ellos por turno, pidiéndoles que oraran por él y lo recordaran en los servicios. Luego dijo: “El tiempo de mi partida está cerca, y mi alma anhela ver a Cristo mi Rey en su hermosura”.
Esa noche, Wilbert le dijo: “Querido Maestro, queda una oración sin terminar”. San Beda dijo: “Muy bien, escríbala”. Entonces el joven monje dijo: “Ya está terminado”.
San Beda respondió: “Has dicho verdad, está bien terminado”. Luego pidió a Wilbert que levantara su cabeza para poder ver la iglesia donde solía orar. Después de cantar “Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo” hasta el final, san Beda durmió en el Señor, a quien amaba.
Aunque san Beda reposó el día 25 del mes de mayo, Vísperas de la Ascensión del Señor, es conmemorado el día 27, ya que la Fiesta de san Agustín de Canterbury se fija para el 26. Su cuerpo fue enterrado primero en el pórtico sur de la iglesia del Monasterio y luego trasladado a un lugar cerca del altar. Hoy sus sagradas reliquias se encuentran en la catedral de Durham, en la capilla de Galilea. El Venerable Beda el Confesor es el único inglés mencionado por el poeta Dante Alighieri en su obra “La Divina Comedia”.
REFERENCIAS
Orthodox Church in America. (2026). Venerable Bede, the Church Historian. New York, Estados Unidos: OCA.





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