VENERABLE ISAAC I, STÁRETS DE ÓPTINA
- monasteriodelasant6
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conmemorado el 22 de agosto.

El Venerable Isaac (ru. Преподобный Исаакий Оптинский), stárets (ru. Старец, gr. Γέροντας) del Monasterio de Óptina Pústyñ (ru. монастырь Оптина Пустынь), en el mundo Iván Ivánovich Antimonov (ru. Иван Иванович Антимонов), nació el día 31 de mayo del año 1810 y provenía de una línea de ricos comerciantes de Kursk, que vendían ganado en ferias.
Ésta vida no satisfacía a Iván, así que un día, de camino a una feria para vender ganado, dio la vuelta a los caballos y terminó en el Monasterio de Óptina bajo el mando del Anciano stárets Macario. Entró en la Skete de Óptina en el año 1847, cuando tenía treinta y seis años, más o menos al mismo tiempo que el padre Ambrosio (ru. Амвросий). Allí obró diversas obediencias; en el refectorio como cocinero, cantando en el coro y siendo encuadernador. Fue tonsurado con el nombre de Isaac en el año 1854 y luego ordenado al diaconado en el año 1855 y sacerdote en el año 1858, a pesar de su resistencia. Durante la Liturgia, no podía contener las lágrimas en contemplando el Misterio Divino. Sobre su extraordinario silencio, hubo muchas historias. Una vez, con motivo de una iesta en uno de los Monasterios, estaba presente un Obispo. Entre los que sirvieron allí también estaba el Venerable Padre Isaac.
Después del servicio, todos se reunieron en los aposentos del Abad para tomar té. Hubo una animada conversación. Solo uno, Isaac, guardaba silencio. Finalmente, el Abad, deseando atraerlo a la conversación, dijo: “¿Y tú, oh Archimandrita, no nos dirás nada? Veo que solo estás escuchando”. “¡Santo Padre!”, Respondió Isaac, “si todos hablan, ¿quién escuchará?”.
Más tarde fue recomendado al Santo Metropolitano Filareto de Moscú por el Anciano Macario para suceder al padre Moisés como Abad del Monasterio principal en el año 1862. Con gran fe y obediente a la Divina Providencia, el padre Isaac abandonó su amada soledad para pasar más de treinta años dedicado a extensas e indispensables obras de construcción y con la restauración de la estabilidad económica del Monasterio, que el padre Moisés había descuidado. Confió en el discernimiento del Anciano Ambrosio y le pidió consejo sobre todos los asuntos importantes. A pesar de todas sus grandes responsabilidades, permanecía humilde y sencillo con sus hermanos.
Prosiguió con la obra iniciada por el Anciano Moisés, completó la Iglesia de Todos los Santos en un nuevo cementerio, se construyó un nuevo iconostasio en la Catedral de Kazán y se reconstruyó el antiguo en Vvedensky, se pintaron las paredes, un hospital del Monasterio con una farmacia de uso libre se construyó, con una iglesia a nombre de San Hilarión el Grande, un edificio de dos pisos, se concluyó la tubería de agua, se erigió el edificio de un nuevo hospicio y se restauraron, remodelaron, renovaron numerosas habitaciones. Bajo su sabia dirección, Óptina adquirió parcelas forestales, por lo que se resolvió el problema del combustible. También compró praderas en el molino de Bolhov, abrió una fábrica de velas y se fomentó el cultivo de jardines monásticos y huertas. Así Óptina en la segunda mitad del siglo XIX se convirtió en uno de los Monasterios florecientes de Rusia. Pero no solo las preocupaciones económicas limitaban las actividades del Abad. Lo principal para él era el estricto cuidado paternal de los monjes y el gobierno de la hermandad, y no había excepción para él.
Ya siendo Abad, y más tarde, en el año 1885, archimandrita, Isaac no realizó ningún asunto monástico sin la bendición del stárets Ambrosio a lo cual exhortaba a la hermandad. “¡Padres y hermanos! Tienen que acudir al Anciano para la purificación de la conciencia”, repetía a menudo. Así que, con reverencia, casi para menospreciarse a sí mismo, se puso de pie con todos ellos en la fila de su confesor, el Anciano Ambrosio, y habló con él, arrodillándose como un simple novicio.
Los sábados, cuando acudía a confesarse con el padre Ambrosio, esperaba su turno con los demás visitantes. Dudó por un tiempo antes de respaldar la base de Shamordino. Cuando el Anciano Ambrosio partió para vivir allí de forma permanente, no disimuló su decepción. Dijo que durante más de treinta y dos años fue el Abad del Monasterio, y dijo que, merced a las oraciones del Anciano, no había padecido dolor en todo éste tiempo, hasta que el anciano Ambrosio partió hacia la comunidad de Shamordino.
Aun así, asumió resueltamente la causa del Convento cuando el Obispo quiso romper su vínculo con el Monasterio de Óptina. La retirada del padre Ambrosio marcó el inicio de una época de pruebas para el Monasterio. El mismo padre Isaac sufrió una parálisis y solo recuperó algo de fuerza durante el último año de su abadía. Al final, enfermó de disentería y entregó su alma a Dios mientras oraba profundamente el día 22 de agosto del año 1894, a la edad de ochenta y cinco años.
Durmió en el Señor en silencio, rodeado de sus hijos espirituales que lloraban, a quienes les dio su última instrucción: “Amen a Dios y a los demás, amen a la Iglesia de Dios, asistan a los servicios de la iglesia, oren, no busquen bendiciones terrenales, sino celestiales. Aquí, en ésta santa morada, donde dispusieron los cimientos de la vida monástica, concluyan sus días”.
REFERENCIAS
La Ortodoxia es la Verdad. (2026). San Isaac I (Antimonov) de Óptina. Atenas, Grecia: https://laortodoxiaeslaverdad.blogspot.com





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