VENERABLE MARTHA, MADRE DEL VENERABLE SIMEÓN EL ESTILITA
conmemorada el 1° de septiembre.

La Venerable Martha (gr. Οσία Μάρθα), madre del Venerable Simeón el Estilita, lo presentó para recibir el Santo Bautismo de niño y lo instruyó, en tanto que Simeón trabajaba como pastor del rebaño de sus padres, hasta que abandonó su hogar en su adolescencia para seguir una vida de ascetismo, lo cual trajo una gran angustia a su madre, de la cual leemos en la “Vida de San Simeón” escrita por su discípulo Antonio, quien describe un incidente en el que se aproximó a su hijo poco después de que ascendiera a su columna. Él escribe:
Mucho tiempo después de ésto, su madre supo dónde estaba y vino a visitarlo, pero él no la dejó verlo, porque las mujeres tenían prohibido entrar en ese lugar. “Espera un poco”, dijo Simeón, cuando escuchó su voz, “y nos veremos, si Dios quiere”. Ella comenzó a llorar cuando escuchó su voz, y se soltó el cabello y le suplicó con fervor. “Hijo mío, ¿por qué has hecho ésto? Como premio por llevarte en mi vientre, me has llenado de dolor. Por la leche con que te alimenté, me has dado lágrimas. Por los besos que te derramé, amargas penas me has dado en mi corazón. Por el dolor y labor que sufrí por ti, me has dado las más dolorosas heridas”. Habló con tanto sentimiento que todos lloramos. Mientras Simeón escuchaba la voz de su madre, enterró su rostro entre sus manos y lloró amargamente. “Querida Madre”, dijo, “está en paz por un rato, y nos veremos en el lugar del descanso eterno”. “En el nombre de Cristo que te formó, si existe la posibilidad de verte como una especie de extraño en ese gran tiempo, ¿por qué no me dejas verte ahora? O si no, ahora que he oído tu voz, déjame morir enseguida, que tu padre ya ha muerto de duelo por ti. No me dejes más en este estado de amargura, hijo mío. Entre llantos y lamentos, entró en trance y continuó sus súplicas durante tres días y tres noches. Simeón luego oró al Señor y ella inmediatamente entregó el espíritu. Levantaron su cuerpo y lo llevaron a donde él pudiera verlo. “Que el Señor te reciba en su alegría”, dijo Simeón llorando, “porque te has sentido muy angustiada por mí. Me llevaste en tu vientre durante nueve meses, me alimentaste con tu leche y trabajaste duro en el cuidado mío”. Mientras decía ésto, todos notamos gotas de sudor que aparecían en la frente de su madre y vimos que su cuerpo se movía. Simeón alzó los ojos al cielo. “Oh Señor Dios de poder”, exclamó, “tú te sientas entre los querubines, y miras en las profundidades del abismo, conociste a Adán antes de que existiera, has prometido las riquezas del reino de los cielos a los que te aman, Hablaste a Moisés en la zarza ardiente, diste tu bendición a Abraham nuestro padre, llevaste las almas de los justos al paraíso y las almas de los impíos a la perdición, amansaste a los dos leones (Dn 6,22) y salvaste a tus siervos. del horno de fuego de los babilonios (Dn 3.28), enviaste los cuervos para alimentar a Elías (1 R 17:6), recibe ahora su alma en paz y colócala entre los santos padres, porque tuyo es el poder por los siglos de los siglos”.
REFERENCIAS
La Ortodoxia es la Verdad. (2026). Santa Marta, Madre de San Simeón el Estilita. Atenas, Grecia: https://laortodoxiaeslaverdad.blogspot.com





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