SAN JULIÁN, OBISPO DE CENOMANIS, DISCÍPULO DEL SANTO APÓSTOL PEDRO
- monasteriodelasant6
- 13 jul
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conmemorado el 13 de julio.

San Julián, Obispo de Cenomanis (ru. Святитель Иулиан, епископ Кеноманийский), fue elevado a Obispo por el Santo Apóstol Pedro. Algunas fuentes afirman que san Julián es la misma persona que Simón el Leproso (Mc 14:3), quien recibió el nombre de Julián en el Santo Bautismo.
El Santo Apóstol Pedro envió a san Julián a predicar el Evangelio en la Galia. Arribó a Cenomanis (la región del río Po, al norte de la actual Italia) y se instaló en una pequeña cabaña a las afueras de una ciudad (probablemente Cremona), donde comenzó a predicar entre los paganos. Al principio, los idólatras lo escucharon con desconfianza, pero la predicación del Santo estuvo acompañada de grandes prodigios. Mediante la oración, san Julián sanó a numerosos enfermos. Gradualmente, una gran multitud de personas comenzó a acudir a él en busca de ayuda. Al curar las dolencias corporales, san Julián también sanó las almas, iluminando a quienes acudían a él con la luz de la fe en Cristo.
Para saciar la sed de sus cuantiosos visitantes, san Julián, tras orar al Señor, percutió la tierra con su báculo, y de aquel sitio seco brotó un manantial. Éste prodigio convirtió a muchos paganos al cristianismo.
En cierta ocasión, el Santo Obispo deseó ver al príncipe local. A la puerta de la residencia del príncipe se encontraba un ciego, de quien san Julián se compadeció y, tras orar, lo devolvió la vista. El príncipe salió hacia el Santo Obispo y, al enterarse de éste milagro, se postró a sus pies, pidiendo recibir de él el Santo Bautismo. Tras catequizar al príncipe y a su familia, san Julián les impuso un ayuno de tres días y luego los bautizó.
Siguiendo el ejemplo del príncipe, la mayoría de sus súbditos también se convirtieron a Cristo. El príncipe donó su propia casa al Obispo para que construyera un templo en ella y proveyó a la Iglesia de los recursos necesarios.
San Julián se dedicó fervientemente por la iluminación espiritual de su rebaño y, como antes, siguió sanando a los enfermos. En cierta ocasión, profundamente conmovido por el dolor de unos padres de familia, el Santo Obispo Julián oró para que Dios resucitara a sus hijos fallecidos.
El Santo Obispo Julián permaneció largo tiempo en su trono, instruyendo a su rebaño el camino al Cielo. Durmió en el Señor a una edad muy avanzada. Hasta el final de sus días predicó sobre Cristo y erradicó por completo la idolatría en la tierra de Cenomanis.
REFERENCIAS
Orthodox Church in America. (2026). Saint Julian, Bishop of Cenomanis (Le Mans), Gaul. New York, Estados Unidos: OCA.





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