VENERABLE CIRILO, ABAD DE BELOZERSK
- monasteriodelasant6
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conmemorado el 09 de junio.

El Venerable Cirilo de Belozersk (ru. Преподобный Кирилл Белозерский), Fundador y Abad del Monasterio del Lago Blanco (Monasterio Kirillo-Belozersky, del ruso: Белозéрск, lit. “Ciudad del Lago Blanco”) en el actual Óblast de Vologda, y el Monasterio más grande del norte de Rusia, nació en Moscú en el año 1337 de padres piadosos y bautizado con el nombre de Cosmás.
En su juventud quedó huérfano y vivió con su pariente, el boyardo (noble) Timoteo Vasil'evich Vel'yaminov, en los alrededores de la corte del Gran Príncipe Dmitri Ivánovich Donskói (1363-1389). La vida secular aburría al Santo joven.
Asumiendo que Timoteo jamás consentiría que Cosmás se hiciera monje, el Venerable Esteban de Makhrishche (ru. Преподобный Стефан Махрищский, 14 de julio) lo revistió con la riasa y lo llamó Cirilo, dejando el resto en manos de Dios. San Esteban fue a ver a Timoteo, quien se alegró grandemente de su visita. Lo recibió en la puerta y le pidió su bendición. El Santo respondió: “Cirilo, que intercede por ti ante Dios, te bendice”. El boyardo preguntó quién era ese Cirilo. San Esteban dijo: “Cosmás, tu antiguo pariente, ahora monje que trabaja para el Señor y ora por ti”. Al principio, el boyardo se enfureció y habló con dureza a san Esteban, quien abandonó la casa. La esposa de Timoteo lo reprendió por ofender al Anciano. El boyardo se arrepintió y envió a alguien a pedirle que regresara. Ambos se perdonaron mutuamente, y Timoteo accedió a que Cosmás cumpliera el deseo de su corazón. San Esteban se regocijó y dio la buena nueva a Cirilo, quien repartió todas sus posesiones entre los pobres, sin quedarse con nada. Antes de su retorno a Makhra (ru. Махра), el Higúmeno Esteban llevó al nuevo monje al Monasterio de Símonov, fundado en un nuevo emplazamiento por el Archimandrita Teodoro (28 de noviembre), sobrino del Venerable Sergio de Rádonezh (ru. Преподобный Сергий Радонежский). Allí, Teodoro lo acogió en el Monasterio y lo tonsuró.
Cirilo cumplió sus obediencias monásticas bajo la guía del Anciano Mikhaíl, quien luego fue Obispo de Smolensk. Por la noche el Anciano leía el Salterio, y Cirilo realizaba postraciones, pero al primer toque de la campana partía para los Maitines. Pidió consentimiento al Anciano para participar del alimento cada dos o tres días. El experimentado Anciano no permitió ésto, sino que lo bendijo para que tomara alimento con los hermanos, solo que no hasta la saciedad.
Cirilo cumplió su obediencia en la panadería: cargó agua, cortó leña y repartió pan. Cuando el Venerable Sergio de Rádonezh visitaba el Monasterio Símonov para ver a su sobrino Teodoro, buscaba a Cirilo en la panadería y conversaba con él sobre asuntos espirituales antes de ver a nadie más.
Trasladaron a Cirilo de la panadería a la cocina. Contempló el fuego ardiente y se dijo a sí mismo: “Cuidado, Cirilo, no sea que caigas en el fuego eterno”. Cirilo trabajó durante nueve años en la cocina y Dios le concedió una emoción tan tierna, que no pudo comer el pan que horneaba sin lágrimas, bendiciendo al Señor, y todos los hermanos lo consideraban no un hombre, sino un ángel de Dios.
Huyendo de la gloria del hombre, comenzó a actuar como un Loco por Cristo. Como castigo por transgredir el decoro, el superior del Monasterio lo puso a pan y agua durante cuarenta días. Cirilo sufrió tal penitencia con alegría. Sin embargo, el Santo no pudo ocultar su espiritualidad, y los Ancianos experimentados lo entendieron. Contra su voluntad lo obligaron a aceptar la ordenación sacerdotal. Cuando no estaba sirviendo en la iglesia, Cirilo se ocupaba del trabajo pesado. Cuando Teodoro fue nombrado Arzobispo de Rostov, en el año 1388, los hermanos eligieron a Cirilo como Archimandrita del Monasterio.
Gente rica e ilustre comenzó a visitar al monje para escuchar su guía. Ésto perturbó el espíritu humilde del Santo. A pesar de las súplicas de los hermanos, no permaneció como Abad, sino que se recluyó en su antigua celda. Aún aquí lo molestaban las visitas frecuentes, entonces fue al antiguo Monasterio Símonov de la Natividad de la Theotokos.
El alma de San Cirilo anhelaba la soledad y pidió a la Madre de Dios que le mostrara un lugar propicio para la salvación. Una noche estaba leyendo un Acatisto en su celda ante el icono de Odighitria (gr. Ὁδηγήτρια, que quiere decir “la que muestra el camino”) de la Madre de Dios, y acababa de llegar al octavo Contaquio, “Viendo la extraña Natividad, seamos extraños al mundo y transportemos nuestras mentes al cielo”.
Luego escuchó una voz que decía: “Ve a Belozersk, donde he preparado un lugar para ti”.
Allí, en el desolado y escasamente poblado Lago Blanco, encontró el lugar que había contemplado en la visión. San Cirilo y su compañero san Terapon del Lago Blanco y Mozhaisk (27 de mayo), colocaron una cruz y cavaron una celda en el suelo cerca del Monte Myaura en el Lago Siversk.
San Terapon pronto se fue a otro sitio, y san Cirilo permaneció donde estaba. Sin embargo, no pudo vivir en su celda subterránea ni siquiera por un año. Una vez, Cirilo, perturbado por un sueño extraño, se acostó a dormir debajo de un pino, pero justo cuando cerraba los ojos, escuchó una voz que gritaba: “¡Corre, Cirilo!”. San Cirilo apenas logró saltar cuando el pino se derrumbó. De éste pino el asceta fabricó una cruz.
En otra ocasión, Cirilo casi expira a causa de llamas y humo cuando despejaba el bosque, mas Dios preservó a su Santo. Cierto campesino intentó incendiar la celda del monje, pero por más que lo intentó, no lo logró. Luego, habiéndose arrepentido con lágrimas, confesó su pecado a Cirilo, quien lo tonsuró en la vida monástica.
Dos monjes amados por Cirilo, Zebadías y Dionisio, vinieron a él del Monasterio Símonov, y luego Natanael, quien luego fue administrador del Monasterio. Muchos empezaron a acudir al monje buscando ser tonsurados.
El Santo Anciano percibió que su tiempo de silencio había terminado. En el año 1397 erigió un templo en honor a la Dormición de la Madre de Dios. Cuando se hubo multiplicado el número de hermanos, el monje dio al Monasterio una Regla de Vida cenobítica, que santificó con el ejemplo de su propia vida. Por lo tanto, nadie podía hablar en la iglesia y nadie podía irse antes del final de los servicios. Asimismo, acudían a venerar el Evangelio según la usanza antigua. En las comidas se sentaba cada uno en su sitio y se hacía el silencio. Del refectorio, cada uno partía en silencio a su propia celda. Nadie podía recibir cartas ni regalos sin mostrárselos a Cirilo, ni nadie escribía una carta sin su bendición.
El dinero se guardaba en la tesorería del Monasterio y nadie tenía posesiones personales. Iban al refectorio hasta para beber agua. Las celdas no estaban cerradas, y en ellas no se guardaba nada más que iconos y libros. En los últimos años de la vida de san Cirilo, un boyardo de nombre Romano decidió ceder al Monasterio un poblado e hizo llegar la escritura. Cirilo sabía que, si el Monasterio llegaba a poseer una aldea, entonces los hermanos se preocuparían por la tierra, los asentamientos perturbarían la soledad monástica, por lo que rechazó la dádiva.
El Señor recompensó a Su Santo con el don de la presciencia y la curación. Un tal Teodoro deseaba entrar en el Monasterio, pero el enemigo de la humanidad le inculcó tal odio por Cirilo que no podía mirar al Santo, ni escuchar el sonido de su voz. Se acercó a la celda de Cirilo y, al ver sus canas, no pudo decir una palabra a causa de la vergüenza. El Santo le dijo: “No te entristezcas, hermano mío, porque todos se equivocan acerca de mí. Sólo tú conoces la verdad y mi indignidad. En realidad, soy un pecador sin valor”. Entonces Cirilo bendijo a Teodoro, prometiéndole que no se preocuparía por tales pensamientos en lo venidero. Desde entonces Teodoro vivió en paz en el Monasterio.
Una vez no había vino para la Divina Liturgia, y el sacerdote se lo contó al Santo. Cirilo ordenó a un monje que trajera la vasija de vino vacía, que abrió llena de vino. Durante una época de hambruna, Cirilo distribuyó pan a todos los necesitados y no se detuvo, aunque las reservas normales apenas alcanzaban para los hermanos. A pesar de ésto, cuanto más pan se repartía, más aumentaba. Los monjes se dieron cuenta entonces de que Dios proveería para sus necesidades, a través de las oraciones de Cirilo.
El Santo calmó una tormenta en el lago que amenazaba a los pescadores. Predijo que ninguno de los hermanos moriría hasta después de su dormición, a pesar de una plaga que haría estragos. Sólo entonces muchos lo seguirían.
El Santo sirvió su Divina Liturgia final el día de Pentecostés. Habiendo dado instrucciones finales a los hermanos para preservar el amor entre ellos, Cirilo descansó en el nonagésimo año de su vida el día 09 de junio del año 1427 en la fiesta de su homónimo Cirilo, Arzobispo de Alejandría. Pasado un año después de la partida del Santo, más de treinta de los cincuenta y tres hermanos murieron. El venerable monje a menudo se les aparecía a los sobrevivientes en sueños para ofrecerles consejos y orientación.
Cirilo amaba la iluminación espiritual e inculcó éste amor en sus discípulos. En el año 1635 había más de dos mil libros en el Monasterio, incluyendo dieciséis “del Taumaturgo Cirilo” (entre ellos hay dos Evangelios, tres Cánones, la “Santa Escala” del Venerable Juan del Sinaí, Vidas de los Santos, y también cuatro colecciones que contienen información sobre ciencias naturales, medicina y recomendaciones nutrimentales). Tres epístolas del monje a los príncipes rusos sobreviven hasta nuestros días. Son ejemplares notables de su instrucción y guía espiritual, amor, amor a la paz y consuelo.
La veneración del Santo Asceta comenzó a más tardar entre los años 1447-1448 y fue oficializada en el año 1547. La Vida de San Cirilo fue encomendada por el Metropolita Teodosio y el Gran Príncipe Basilio el Oscuro. Fue escrito por el monje atonita Pacomio el Logoteta, que vivía en el Monasterio de san Cirilo en el año 1462 y se reunió con muchos testigos oculares y discípulos de Cirilo. Aprendió más de san Martiniano (12 de enero), quien había vivido con el Santo desde su juventud.
REFERENCIAS
Orthodox Church in America. (2026). Venerable Gerasimus of the Jordan. New York, Estados Unidos: OCA.
La Ortodoxia es la Verdad. (2026). San Cirilo del Lago Blanco. Atenas, Grecia: https://laortodoxiaeslaverdad.blogspot.com





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